aprender a vivir

¿Aprender a vivir?

Se dice que la vida es corta, que es un regalo, que hay que disfrutarla al máximo. Pero… ¿Realmente sabemos vivirla? ¿Vivimos felices? ¿Serenos? ¿Sanos? ¿Gestionamos nuestras emociones? ¿Tenemos buenas relaciones con los demás? ¿Escuchamos a nuestro cuerpo? ¿Sabemos lo que queremos?

No es que no tengamos la capacidad de hacerlo. Tampoco es que sea muy complicado o que sólo unos pocos puedan conseguirlo. No sabemos, simplemente, porque nadie nos ha enseñado.

Desde que nacemos, toda nuestra educación ha estado orientada a comprender y racionalizar los fenómenos del mundo material, externo a nosotros. Lengua, Matemáticas, Física, Geografía, Historia, Biología, Química, Arte…Todas estas materias nos han ayudado a configurar y a aprender las “verdades” del mundo físico, objetivo. Evidentemente es necesario el conocimiento en estas áreas, por supuesto que lo es. Sin el lenguaje no podría comunicarme contigo en este post; y sin las matemáticas ni la programación jamás de los jamases habría existido internet.

Sin embargo, la sociedad actual ha olvidado un aspecto igual o incluso más importante que el estudio del mundo material: la gestión de nuestro mundo interior. Ahí reside la clave fundamental para entender la vida de manera completa, dándole sentido y unidad a nuestras acciones cotidianas.

Todos pensamos. Todos sentimos. Todos en algún momento de nuestra vida sufrimos.

Y, ¿quién nos enseña a gestionar eso? ¿De qué te sirve saber los nombres de los ríos de Asia cuando tienes una discusión con tu pareja o tus hijos? ¿Cómo me ayuda saber resolver un problema de química ante la pérdida de un ser querido?

La educación convencional no nos proporciona las herramientas necesarias para afrontar los retos que la vida nos pone por delante. Conscientes de ello, cada vez son más las escuelas y los padres que optan por otro tipo de educación para sus hijos. Quiero pensar que, poco a poco, esto configurará una sociedad diferente, con individuos más conectados con ellos mismos, más capaces de autogestionarse y de vivir con más conciencia. Pero, ¿y nosotros? ¿y los que no hemos sido educados de esta forma?  Pues tendremos que aprender a desarrollar estas habilidades por otras vías si queremos tener una vida plena.

Hace unos días, hablaba con una amiga sobre el tema, y me decía que no “creía” en todo ese cuento del crecimiento personal y de la educación emocional. Afirmaba que eran modas pasajeras, y que al igual que el vegetarianismo o el yoga pasarían a segundo plano en cuanto llegase a Twitter la siguiente actividad más chic entre los famosillos de Hollywood. En cierto modo, estoy de acuerdo con ella. Hoy en día, el Coaching, la Meditación o los grupos de Crecimiento Personal están de moda. Esto es una realidad. Además, puede que muchos estén banalizando enseñanzas de gran valor, sin entender su verdadero significado y propósito.

No obstante, ¿os habéis parado a pensar por qué está calando de forma tan profunda? ¿Cómo logra incidir en aspectos tan determinantes como la enseñanza que unos padres deciden brindar a sus hijos? ¿Por qué más allá de sujetos que suelen seguir siempre la corriente sin preguntar a dónde se dirige el río son mentes reflexivas y cultas las que están sucumbiendo  y divulgando estos conocimiento?

La respuesta es muy sencilla. Hay hambre de respuesta.

Se intuye, de algún modo, que estas “nuevas” (aunque en muchos casos ancestrales) disciplinas nos ayudarán a aprender aquello que nadie nos enseñó. Quizá así sea. Pero, cuidado. En la selva del autoconocimiento hay de todo. Como vivimos en la era de la impaciencia crónica, cuando queremos algo, lo queremos ya. Resulta habitual que nos vendan soluciones rápidas, atajos o recetas mágicas para apaciguar el sufrimiento en nuestras vidas. Estamos demasiado acostumbrados a que el médico nos proporcione una pastilla que nos alivia el dolor casi de inmediato. Pero no nos damos cuenta de que eliminando los efectos (los síntomas) no eliminamos las causas. Desde mi punto de vista, las presuntas soluciones milagrosas (sea en el ámbito que sea) no sirven a largo plazo. Sé por experiencia, que el camino del desarrollo personal es un trabajo diario. Requiere dedicación y valentía porque a veces resulta duro conocerse a uno mismo. Pero es tan liberador y gratificante que se convierte en una manera de vivir y de estar en el mundo.

Y entonces… ¿por dónde empezamos?  Por investigar, buscar, preguntar y ser críticos (en el sentido de tener un criterio propio). Cada uno de nosotros es único y diferente del resto de la humanidad. Por eso necesitamos estímulos distintos para hacer ese “clic” que nos permita ver el mundo desde otro prisma. Quizá has empezado a interesarte más por la alimentación. O tal vez buscas educar a tus hijos de forma más consciente y respetando sus ritmos. A lo mejor te resulta fácil conectar contigo mismo a través de la meditación o el yoga.

A todos en algún momento se nos despierta esa curiosidad natural por querer aprender aquello que se nos ha negado y que es intrínseco al ser humano.

Perseguimos aquello que está en nosotros y que hemos ido perdiendo u olvidando a causa de una educación fragmentada e insuficiente que se ha prostituido en manos de los intereses de los Estados y las grandes industrias.

Por eso nace Inspira. Un espacio donde aprender a desarrollar esas habilidades que nos ayuden a vivir mejor. Pretendemos ser tu inspiración, ese punto de vista que aún no has tenido en cuenta, esa palabra que te remueva por dentro y te haga replantearte viejas creencias. Queremos invitarte a salir de tu zona de confort para explorar tus talentos y redescubrirte a ti mismo. ¿Te atreves?

Quiero acabar este primer post haciendo mención a la Escuela el Centro, en Barcelona. Ellos, en especial Christián Carles Tolrà, son los responsables de que yo haya iniciado este apasionante camino del conocimiento personal. Os animo a que les conozcáis.

Y vosotros ¿Qué pensáis? ¿Sabemos o no sabemos vivir? ¿Qué habilidades os gustaría aprender para vivir mejor? Será un verdadero placer leer vuestros comentarios.

¡Saludos inspiradores!

 

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  • Yolanda

    Que suerte contar con lugar así!!! Cada vez somos más conscientes, de ahí el auge del auto-conocimiento, no es una moda, es una nueva manera de entender la vida.

    • Claro que sí Yolanda! Te esperamos. Un abrazo!